La pequeña es capaz de reconocer más de 2.000 de los 3.000 caracteres chinos necesarios para leer y comunicarse, frente a los miles de alumnos que, con bastante más edad que ella, reconocen como una ardua tarea aprender tan complicado alfabeto.
Para Li Tianqi, este alfabeto es "como un trozo de pastel", solo supone un juego más para realizar en casa, según su madre. Incluso leen libros juntas.
Pero no contenta con su aprendizaje del lenguaje, la mamá tiene previsto que su pequeña avance también en matemáticas.
Dice que puede entender los números entre el uno y el mil, pero asegura que va a comprarle juguetes con números impresos para ir aprendiendo más cosas en esta materia.




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